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La pequeñita Santa María del Lledó
Castellón de la Plana (en valenciano,
Castelló de la Plana) es una ciudad de la
Comunidad Valenciana (España), capital de la
provincia de Castellón. Se encuentra situada
en la costa mediterránea.
Desde hace más de 600 años ha sido Santa María
del Lledó (María de Lidón en feliz expresión
castellana extendida por todo el orbe de habla
hispana) amada y fervientemente venerada por los
habitantes de la Ciudad y sus aledaños. Los buenos
castellonenses acuden a ella, muchos diariamente,
para darle gracias, venerarla y solicitarle nueva
ayudas.
Un precioso paseo de un kilómetro la separa de la misma ciudad. El
Santuario es precioso y siempre dignamente
atendido.
En esta ocasión la historia va casi unida con
la tradición. El 1366 se señala como el año de
la feliz "Troballa" de la Virgen bajo un almez por
el labrador Perot de Granyana. Almez o
latonero en valenciano se dice "lledoner", de aquí
su nombre según se castellanice: LIDÓN o se
valencianice: LLEDÓ. |
LA LEYENDA SOBRE LA TROBÀ
Cuenta la leyenda, que un agricultor llamado
Perot de Granyana, encontró la imagen labrando sus
tierras.
Perot, llevaba el arado conducido por dos bueyes
que, al acercarse al árbol, los bueyes dejaron de
labrar y se postraron bajo este. Perot, no hizo
caso de los bueyes y los levantó, pero estos volvieron
a postrarse ante el árbol. Perot, extrañado, se
puso a buscar los motivos de la parada, se puso a
escarbar y encontró una pequeña figurilla de la Virgen
María.
Perot, llevó la figura a la ciudad, para enseñarla
a las autoridades, como era ya tarde, la figura
debería pasar la noche en casa de Perot. Por la
mañana, cuando este iba a enseñar la imagen a las
autoridades, se encontró con que la figura no se
encontraba en su casa. Perot, fue a buscarla al
huerto, y la encontró en la misma posición como la
había encontrado, pero este, insistió y se la
volvió a llevar a la ciudad.
A la mañana siguiente, volvía a haber
desaparecido, el Concejo, tomó por loco a Perot,
pero estos le siguieron hasta el huerto. Allí, se
encontraron la figura rodeada de ángeles. Ante
este milagro, el Concejo Municipal decidió edificar
en el lugar de la troballa una pequeña ermita gótica.
LA IMAGEN
La imagen es de sólo 6 centímetros y se le
atribuyen varios milenios de existencia. En su
origen pudo ser pagana, pero después la fe de los
cristianos la convirtió en una devota imagen de la
Virgen María. En un principio fue colocada en un
ostensorio y más tarde dentro del vientre de otra
imagen mayor de la Virgen María.
Desde un primer momento, se dio culto a la
figurilla, posteriormente, se la metió en un
relicario, donde fue venerada durante siglos. Con
la llegada del Barroco y el cambio de modas, se la
metió en un pequeño relicario hecho en una antigua
imagen de una Inmaculada. A partir de ese momento,
la Virgen ha tenido varias imágenes-relicaríos.
Ya más adelante, en 1926, el Prior del Santuario Dº.
Mossén Salvador Gozalbo Valverde, decidió colocar la
imagen de la Virgen mirando hacia la ciudad.
Anteriormente, la imagen se encontraba mirando al
camarín y tapada al exterior por un cuadro.
La Virgen tuvo tanta aceptación por parte de la
población castellonense, que incluso dejó de lado al
Cristo Yacente (patrono de la ciudad desde la
fundación de esta). Varios Papas concedieron
privilegios a la imagen de la virgen y a los que la
reazaran.
La Guerra Civil, supuso un fuerte tropiezo
para el culto a la Virgen. Los nacionales, acamparon
en la explanada del Santuario, impidiendo que nadie se
acercara por la zona, y poniendo en peligro los
tesoros que guardaba el santuario. Se cuenta por
Castellón que fueron cuatro hombres castellonenses,
los que una noche, salvaron a la Virgen
escondiéndola en una caja de Tabaco. Sólo se
llevaron la figurilla de la Virgen, para no levantar
sospechas entre los soldados, y la guardaron en la
Iglesia de San Agustín, dónde se le dio culto hasta el
fín de la Guerra.
Cuando terminó, todos los objetos de valor del
santuario habían desapareció y fue destruida la
imagen-relicario. Se construyó entonces otra
imagen-relicario parecida a la anterior y dentro
se volvió a colocar la imagen diminuta donde en la
actualidad se venera.
RECONOCIMIENTOS
Varios papas -Gregorio XII, Clemente XI y
León XIII- concedieron indulgencias a los que
visitaran o rezaran ante esta bendita imagen.
El papa Pío XI, el 8 de noviembre de 1922
declaraba a la Virgen de Lidón PATRONA de Castellón. Y
el 4 de mayo de 1924 fue coronada canónicamente y
a partir de entonces la fiesta patronal litúrgica se
celebra en el Santuario con toda solemnidad el primer
domingo de mayo. Otros papas -Juan XXIII, Pablo VI
y Juan Pablo II- concedieron también gracias
especiales.
Después de los tristes acontecimientos de los años
treinta del pasado siglo se inició una restauración de
la devoción, que obtuvo un creciente impulso, como se
puso de manifiesto en diversas efemérides, entre las
que destacan las gloriosas celebraciones del VI
Centenario del Hallazgo de la Imagen (la Troballa) en
1966 y muy particularmente el Cincuentenario de la
Coronación Canónica; en ambos casos subió la
Virgen a la Ciudad, haciendo posible la participación
de todos los castellonenses en las fiestas. Gracias a
estas visitas de la Virgen y a las que se sucedieron
en otras solemnes ocasiones hasta el final del siglo
se acrecentaron la fe y la vida cristiana de muchos
fieles y hogares, acercándose más a Jesucristo por la
oración y por la recepción de los sacramentos.
Fue con ocasión de la celebración de las Bodas
de Oro de la Coronación en 1974 cuando se renovó la
Real Cofradía, se polarizó este movimiento en
torno a la Virgen, y se acrecentó su presencia en la
vida social y oficial de la Ciudad. El Templo, la Casa
Prioral, el entorno de la Basílica y la misma Avenida
son hoy enteramente distintos. Una muestra clara de la
nueva situación es el gran número de quienes la
invocan como Madre, que desborda la capacidad del
templo en los grandes acontecimientos religiosos.
Un fruto de esta venturosa realidad fue la
distinción concedida el 1 de mayo de 1983 por su
Santidad, el Papa Juan Pablo II, al bello Ermitorio,
Santuario visitado ininterrumpidamente por
castellonenses y devotos, del título de Basílica, de
cuya efeméride celebraremos en 2008 el vigésimo quinto
aniversario. Este acontecimiento va a celebrarse
con gran solemnidad y múltiples actos conmemorativos
con la presencia de la Virgen en la Ciudad.
La Virgen, por tradición, solo visita la ciudad
cada 25 años (siendo la última visita oficial en
1999). Pero, actualmente, se han realizado o
realizarán otros traslados solemnes:
* En el año 2000, la Virgen fue trasladada a la ciudad
con motivo del 750 Aniversario de la Fundación de
Castellón.
* Para el año 2008, la Virgen, volverá a ser
trasladada a la capital para celebrar el 25
Aniversario de la Proclamación del Santuario del Lledó
por parte del Papa Juan Pablo II como Basílica Menor.
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LA BASÍLICA
La historia habla de que el templo gótico de
1300, por resultar insuficiente, en 1379 ya se
trató de ampliar. Pocos años después -1380-
llegan las quejas de los propietarios
circunvecinos por la abundancia de peregrinos de
Castellón y de más lejos que acuden a venerar la
milagrosa imagen. La existencia de la iglesia de Santa María del Lledó, donde se venera la imagen de la Patrona de
la Ciudad, nos viene documentada desde 1375 cuando
Berenguer Vicent, en nombre y representación de
Pietro Corsini, cardenal rector de Santa María de
Castelló, autoriza al Vicario Mayor para que
puedan celebrarse diariamente Misa y Oficios
Divinos en Lledó.
Durante la Edad Media, el Santuario será
centro de peregrinaciones llegadas desde las
comarcas de La Plana y el Alcalatén y aún de otros
lugares extraños, como citan textualmente los
documentos de los archivos. Vila-real y Almassora
peregrinan al Lledó desde 1394. |
El templo existente en aquellos siglos era de
una sola nave, con portada de piedra, arcos góticos y
cubierta de madera a dos aguas. La imagen de la
Mare de Déu se exponía entonces encerrada en
ostentorios y relicarios de oro y plata, que citan
sistemáticamente los inventarios de la Iglesia. En
1559 se funda la primera Cofradía del Lledó, que
colaborará activamente con el Ayuntamiento en las
sucesivas obras, reformas y dotación de patrimonio, en
una acción conjunta y constante durante toda nuestra
historia. De 1572 y de trazas renacentistas es la
actual portada de acceso al Santuario.
El siglo XVII viene condicionado en buena parte
por las pestes, guerras y revueltas. Lledó será
habilitado en diversas ocasiones como hospital de
apestados, pero una vez superada la crisis, los
castellonenses transforman por completo la vieja
estampa medieval del Santuario, construyendo un nuevo
templo que inicia en 1659 el arquitecto Joan
Ibañez y que concluye en 1670 Pere Vilallave.
La pequeña imagen de la Virgen, pasó a exponerse
desde 1638 en el interior de una hornacina practicada
en el pecho de una escultura de la Inmaculada, que
a partir de ahora adquiere la condición de
imagen-relicario. Destruida parcialmente y restaurada
en 1972, se conserva en el Museo de la Basílica. La
actual imagen es obra de Tomás Colón.
El siglo XVIII comienza con la erección de la
actual Cofradía y la fundación de las capellanías de
la Virgen, construyéndose una casa junto al templo
donde residir. Una vez finalizadas las secuelas de la
Guerra de Sucesión, en 1724 comienza la
construcción de la actual Basílica bajo la
dirección del arquitecto Pedro Juan Labiesca. Los
gremios, la nobleza y la labranza contribuyen con el
Ayuntamiento en levantar uno de los edificios más
singulares del siglo XVIII castellonense y el mayor
templo rural del País Valenciano. El Santuario era
inaugurado en 1766 después de dirigir las últimas
fases de las obras los arquitectos Juan de Rojas, José
Gascó y Juan Argente. La fiesta del Lledó, celebrada
antiguamente el domingo infraoctava de la Asunción de
la Virgen, pasó a conmemorarse desde 1703 al primer
domingo de septiembre. Desde 1912 se celebra el
primer domingo de mayo.
En 1901 se inauguraría el nuevo “Camino Paseo”
entre la Ciudad y el Santuario, restaurándose
seguidamente el templo. En la decoración
intervinieron los escultores Tomás Viciano y Manuel
Carrasco y pintores como Castell, Simó y Aliaga. En
1922 la Virgen del Lledó era proclamada por Pío XI
como Patrona Principal de la Ciudad y el 4 de mayo de
1924 el cardenal de Tarragona, Vidal y Barraquer, la
coronaba pontificia y canónicamente en el lugar donde
años después y en conmemoración fue erigida La Farola.
De 1958 es el monumento a Perot de Granyana
(labrador que encontró la imagen en 1366) obra de Juan
Bautista Adsuara. El 1 de mayo de 1983 el Santuario es
declarado como Basílica por el Papa Juan Pablo II.
En el Museo del templo se exponen interesantes
piezas de orfebrería, escultura, bordados y alguna
pintura, la peana procesional del escultor Viciano,
ornamentos y mantos.
La Basílica está atendida por un Prior y en ella
hay un rico culto litúrgico y popular. La belleza del
paraje y la facilidad de acceder al Santuario hace que
muchos castellonense acudan cada día a venerar a la
Mare de Déu de LLEDO.
LA SALVE POPULAR
Salve, Virgen de Lidón,
del mortal corredentora,
nuestra Patrona y Señora,
Egida de Castellón;
con viva fe y efusión
Te invocamos, Virgen pía,
pues eres nuestra alegría,
nuestra esperanza y consuelo;
oye siempre con anhelo
nuestras preces, Madre mía.
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